Las rabietas, el primer problema para la imagen del rey Carlos III

La presión a la que está sometido el rey Carlos III, que en la misma semana ha perdido a su madre y ha ascendido al trono tras décadas espera, ha comenzado a pasarle factura en algunos actos públicos, en los que se ha mostrado irritado por pequeños detalles del protocolo.

Las redes sociales arden con un vídeo en el que el monarca, de 73 años, pierde la paciencia cuando está firmando el libro de visitas del castillo de Hillsborough, sede oficial del Gobierno de Irlanda del Norte. “Por Dios, odio esta pluma”, espeta Carlos III, tras mancharse la mano.

El monarca se levanta de la mesa y, visiblemente airado, continúa expresando su frustración: “¡No puedo soportar esta maldita cosa! (…) ¡Lo hacen cada vez!”, se queja mientras se limpia con un pañuelo.

El enfado de Carlos III había empezado unos segundos antes, cuando se da cuenta de que ha firmado con una fecha equivocada. Exasperado, el monarca abandona la sala sin esperar a Camila, reina consorte, que todavía debe estampar su rúbrica en el documento.

 
 
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